miércoles, 6 de julio de 2011

EL ÚLTIMO GRITO


Cuatro cytotec, dice ella. Tus diminutos brazos giran como viejas hélices en el líquido amniótico. Ella atraviesa la calle pensando aún en sus quince años. Ingresa a su habitación e inicia el proceso hasta el útero. La tarde la envuelve. Ya en la sala, un hilo de sangre se precipita y besa el parqué. Chacho, la bebe, estalla una voz. Ha terminado.
                                                                              CARLOS BORDA

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